Registro de cada intercambio
Todo mensaje que entra y sale queda guardado. Cuando alguien pregunta «¿ese pedido llegó?», la respuesta es un registro, no una suposición.
Para cuando el dato tiene que pasar de un sistema a otro y hoy pasa por alguien que exporta, comprueba y vuelve a escribirlo. Es trabajo invisible que cuesta horas, genera errores y desaparece cuando esa persona se va de vacaciones.
Integrar no es conectar dos logotipos. Es acordar qué ocurre cuando el pedido llega desordenado, cuando el otro extremo tarda en responder y cuando la misma información vuelve dos veces — que es donde se rompen las integraciones improvisadas.
La diferencia entre una integración y un script programado está aquí — y es aquí donde aparece la factura, meses después, cuando nadie miraba.
Todo mensaje que entra y sale queda guardado. Cuando alguien pregunta «¿ese pedido llegó?», la respuesta es un registro, no una suposición.
Las API de terceros se caen — es un hecho, no una excepción. La integración espera y vuelve a intentarlo, en intervalos más largos, en lugar de perder el dato en el primer error.
Un fallo aislado se resuelve solo. Uno repetido se convierte en un aviso para una persona real, antes de que llame el cliente.
Reenviar lo que falló no puede generar dos pedidos ni dos facturas. Cada evento lleva su propio identificador, y lo que ya entró se reconoce y se ignora.
Una integración que nadie monitoriza no está funcionando — está funcionando hasta nuevo aviso, y de cuál de las dos se trata se descubre por la llamada del cliente.
Casi siempre, por otro camino: exportación programada de archivos, base de datos accesible, importación por hoja de cálculo o un robot que opera la interfaz cuando no queda alternativa. El levantamiento dice qué camino existe y qué cuesta cada uno en fiabilidad — y esa parte va por escrito en la propuesta.
Si funciona y alguien entiende cómo, no hay que cambiarlo. Lo que suele faltar es el entorno: registro de lo que pasó, reintento cuando el otro extremo se cae, alerta cuando falla y alguien que sepa tocarlo. Un script sin eso funciona hasta el día en que no — y nadie se entera hasta que llama el cliente.
Depende enteramente del otro extremo: una API documentada y estable es un escenario, un sistema cerrado sin documentación es otro. Por eso el primer paso siempre es un levantamiento de ambos extremos, y el plazo solo se convierte en compromiso después de él.